Sobre Crowdfunding y el proyecto de regulación

Lo bueno del proyecto es que refleja la intención del Gobierno Nacional de ayudar a las fintech que están ofreciendo ese tipo de plataformas al darles un marco regulatorio que les permite a esas entidades actuar sin la incertidumbre regulatoria de si lo que están haciendo es legal o no.

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En Colombia el Ministerio de Hacienda acaba de publicar el borrador de decreto con el cual se pretende regular la actividad de crowdfunding. Las plataformas de crowdfunding son una de las mayores disrupciones en los mercados de capital de riesgo porque permiten la inversión directa de muchas personas en emprendimientos, así como las plataformas de préstamos directos (P2P lending) son de las mayores disrupciones en los mercados de deuda en la medida en que conectan a quienes tienen excesos de liquidez con los que necesitan esa liquidez por periodos de tiempo cortos, facilitando así el acceso al crédito de muchas empresas y personas. Ese tipo de plataformas se ha extendido hasta abarcar negociación de facturas (factoring) e inversión inmobiliaria. Ambos, plataformas de capital y de préstamos quedan reguladas en este proyecto de decreto.

En términos generales el proyecto de decreto establece tres elementos claves:

permite la inversión de las instituciones financieras en “aliados” para la realización de “operaciones de tecnología financiera”, esto es, en las fintech;establece la regulación para la administración, el funcionamiento y la utilización de las plataformas electrónicas de financiación colaborativa (crowdfunding) a través de la emisión de valores;señala que las emisiones a través de las plataformas de crowdfunding no serán oferta pública.

Lo bueno del proyecto es que refleja la intención del Gobierno Nacional de ayudar a las fintech que están ofreciendo ese tipo de plataformas al darles un marco regulatorio que les permite a esas entidades actuar sin la incertidumbre regulatoria de si lo que están haciendo es legal o no; además de permitirles ser entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera. Y esos dos aspectos merecen un reconocimiento. El regulador y el supervisor no están evadiendo el tema y deciden que esa actividad es una actividad del mercado de valores, y por lo mismo, objeto de su competencia. Recordemos que en otros sectores, como el transporte, las autoridades aún no se definen y por lo mismo dejan el tema a la interpretación del funcionario de turno.

Lo malo del proyecto es que el punto de partida del regulador siempre es controlar o restringir una actividad para que no haya una situación fraudulenta que afecte la confianza del público en el sistema, y en ese intento (loable por supuesto), se cometen errores o excesos que pueden llevar a restringir una actividad naciente o desestimular la actividad regulada.

Si los reguladores reconocieran la potencialidad del mercado de crowdfunding para disrumpir los mercados de capitales como se conocen hoy en día, otra sería la historia, y la forma como regularían el mercado sería distinta. No desde la interrupción de los servicios sino desde qué necesitan esos negocios para ser exitosos. Para consolidar una nueva industria de servicios financieros que fuera atractiva en la región.

Y es que de eso se trata. De atraer talento, capital e ideas para crear la nueva industria financiera que generará los impuestos y los empleos con los cuales las economías podrán crecer en el futuro. Si esa fuera la motivación, el mismo documento técnico tendría una fundamentación totalmente distinta. Estaríamos pensando en ser un centro fintech de la región y posicionar a Colombia como un referente en la región.

Cuando uno ve las discusiones sobre la regulación de las criptomonedas en el mundo, la disputa entre Londres y Nueva York es por ver quien atrae el talento de los servicios financieros del futuro. No cómo regulamos para que no haya un exceso. Es un tema de enfoque, es un tema de visión.

Pero bien, veamos un poco los principales aspectos del proyecto de decreto.

La inversión en las fintech

En Colombia, históricamente se ha visto con recelo el que los bancos utilicen el ahorro captado del público para realizar adquisición de acciones de entidades del sector real. Hay contadas excepciones, y la Ley establece que solo se pueden realizar con autorización expresa de normas de carácter general.

Creo que este es el tema más importante del proyecto de decreto porque abre muchas alternativas de financiación de las Fintech, y afortunadamente no contó con un gran desarrollo normativo. Simplemente se limitó a permitirla y autorizar a la Superintendencia Financiera a requerir información. Así mismo, al consagrar que la regulación no estaba cobijando las inversiones en sociedades de servicios técnicos y administrativos, eliminó muchas de las restricciones que existían para la realización de ese tipo de alianzas.

Ojalá la misma línea hubiera seguido en relación con las actividades del crowdfunding.

Regulación de las plataformas electrónicas de financiación colaborativa

El Gobierno definió las reglas para la administración, funcionamiento y utilización de las plataformas de crowdfunding cuya finalidad sea adquirir deuda o capital para financiar “proyectos productivos”. Quedan excluidas aquellas plataformas en las que la finalidad sea realizar una donación o la recepción de un bien o servicio a cambio.

La actividad de inversión a través de plataformas de crowdfunding

La integridad de los mercados de capitales parte del principio de revelación de información para que los inversionistas tomen decisiones informadas. Esa revelación requiere de dos factores clave: la confianza en quien recibe el dinero y su transparencia para revelar todos los asuntos materiales, y la confianza en que haya un tercero independiente que haga una debida evaluación de la calidad crediticia de quien recibe el dinero. En teoría, entre menos revelación un emisor quiera o puede dar, más sofisticado debería ser el inversionista. Esa sofisticación puede ser por capacidad patrimonial (en caso de no éxito, no perjudique su estado patrimonial) o por capacidad de comprensión financiera del riesgo a asumir (que realmente se ignora en la regulación).

Pero ese es un paradigma. La industria de los mercados de capitales ha crecido sobre la base de ese paradigma y cualquier cuestionamiento al mismo es de inmediato desconocido por “desconocer los principios de la industria”. Es prácticamente un dogma. Y lo entiendo porque ese paradigma surge como consecuencia de 200 años de historias de quiebras financieras en la industria de los mercados de capitales precisamente por fallas en la adecuada revelación de información y en el aprovechamiento de la asimetría de esa información.

Pero el futuro se plantea distinto. Afortunadamente.

Nunca he podido entender porqué yo puedo gastar todo mi patrimonio en juego de suerte y azar, pero no puedo hacer lo mismo con los emprendimientos o negocios ofrecidos públicamente (en el sentido común de las palabras) en los que hay un alto elemento de riesgo que es revelado a todos los que quieran unirse con el propósito de, asumiendo ese riesgo, crear riqueza. Entiendo el paternalismo para no arriesgar, pero no es coherente con otras expresiones de libertad individual.

Entiendo que las burbujas, la valoración errónea de los riesgos, el aumento en el número de especuladores, el descenso en la calidad de los activos de las emisiones, y las presiones para tomar atajos pueden ser suficientes motivos para que el regulador pretenda restringir la inversión en las plataformas. Pero creo que eso limita definitivamente el proceso real de creación de riqueza en una sociedad.

Fruto entonces de ese paradigma de la protección, hay límites que resultan inconvenientes para lo que Goldman Sachs denominó en 2015 “la forma potencialmente más novedosa de todos los modelos de financiación” para referirse al crowdfunding.

Me refiero a todos aquellos que buscan limitar el monto de inversión y, sobre todo, comprometer a las plataformas en la verificación de la capacidad patrimonial del aportante. Entiendo que las burbujas, la valoración errónea de los riesgos, el aumento en el número de especuladores, el descenso en la calidad de los activos de las emisiones, y las presiones para tomar atajos pueden ser suficientes motivos para que el regulador pretenda restringir la inversión en las plataformas. Pero creo que eso limita definitivamente el proceso real de creación de riqueza en una sociedad.

Y el estándar debería ser revelación y verificación de los criterios con los que se determina el grado de riesgo de un proyecto, pero la limitación no hace sino dejar sin posibilidades de financiación a muchos emprendimientos. Entregar la “información financiera [a la plataforma] que permita establecer el nivel de ingresos del aportante con el fin de verificar el cumplimiento de los límites” es sencillamente matar el producto.

Una traba adicional está en las restricciones para la existencia de un mercado secundario, lo cual tiene poco sentido si toda la información del receptor está en la plataforma ¿por qué restringir el secundario de esos valores?

La actividad de financiación a través de las plataformas de crowdfunding

El monto máximo de financiación a través de una plataforma de crowdfunding es de 1,000 salarios mínimos (más o menos us$250 mil) va de la mano con los límites de inversión. El crowdfunding puede ayudar a financiar proyectos de muchas empresas que hoy en día no tienen acceso al mercado, o de empresas que pueden encontrar en esas plataformas un instrumento más barato de financiación ¿por qué restringirlo?

La restricción a que un mismo proyecto no pueda financiarse a través de varias plataformas es una restricción innecesaria. Sería como que una empresa solo pudiera pedir crédito con un solo banco. ¿Cuantos emisores colocan sus títulos en diferentes sistemas de negociación precisamente para lograr un mayor alcance? Pareciera una restricción descortés que desconoce la especialización que puede darse entre plataformas, y el beneficio que trae la competencia para el mercado el que varias plataformas estén compitiendo para atraer los recursos más eficientes para una empresa.

Dentro de los requisitos que deben cumplir el receptor de la inversión, hay algunos que parecen excesivos como la necesidad de que presenten estados financieros auditados. Esa barrera de entrada elimina a una serie bastante grande de empresas que quisieran financiación a través de crowdfunding, y sumado a los límites, son pocas las que podrían beneficiarse de esa revolución en los instrumentos de financiación.

La actividad de administración de plataformas de crowdfunding

En relación con los administradores de las plataformas de crowdfunding (las “Administradoras de Plataformas Electrónicas de Financiamiento Colaborativo”), el proyecto restringe la financiación a no residentes en Colombia y a proyectos desarrollados fuera del territorio nacional ¿por qué un no residente no podría financiar un proyecto ubicado en Colombia? O ¿por qué un residente no podría financiar un proyecto de expansión a realizar en otro país?

La razonabilidad podría ser por el ámbito de competencia, pero creo que en la medida en que queda obligado el administrador de la plataforma a cumplir la regulación establecida en el decreto, podrá trasladarla a quienes acepten las reglas en los términos y condiciones de la plataforma.

Pero además, más allá de eso, de lo que se trata es de la visión del futuro. Si el crowdfunding se ve como un disruptor de los mercados de capitales, y si Colombia quisiera posicionarse como un centro financiero fintech, o el centro financiero del futuro, que atraiga los impuestos y los empleos del futuro, debería ser lo más abierto posible en su regulación para que cobijara plataformas en las que cualquier emprendedor o empresa puede encontrar financiación. No solo las locales.

De otro lado, por simetría regulatoria, y seguridad jurídica, creo que sí debería excluirse la posibilidad de que plataformas constituidas en el exterior promocionaran sus servicios en Colombia públicamente. Y corolario de lo anterior, hay que señalar que, si un residente quiere listar su proyecto u obtener financiación en el exterior, lo puede hacer con las restricciones cambiarias del caso, pero lo puede hacer.

Respecto a las actividades, deberes, prohibiciones, reglas de funcionamiento y suministro de información, creo que está bien. Los administradores de las plataformas deben velar porque todos sus procesos y estándares generen confianza. El diablo está en los detalles, y la forma como se cumpla con esas obligaciones puede ser la gran diferencia. En la amplitud que pueda tener el supervisor para aceptar, por ejemplo, mecanismos de calificación y medición del riesgo “no tan tradicionales” puede estar la diferencia o éxito de la implementación del decreto.

Otro de los aspectos operativos determinantes de los costos de la plataforma es el cumplimiento de las normas de sarlaft, que debería ser flexible si el origen de los recursos viene desde una entidad financiera local. Economía colaborativa es un principio que evidencia aquí una oportunidad de implementación.

La oferta pública

El proyecto de decreto crea una nueva clase de valores de inversión: los valores de financiación colaborativa. Los cuales, a pesar de ser valores, que no constituye una oferta pública de valores, con lo cual los excepciona de toda la regulación aplicable a los valores emitidos en oferta pública.

Así mismo, el proyecto señala que la colocación, adquisición o enajenación de valores de financiación colaborativa no constituyen operaciones de intermediación en el mercado de valores, por lo que esas actividades se pueden realizar sin necesidad de acudir a un intermediario vigilado por la Superintendencia.

¿Crees que la regulación del crowdfunding como está planteada ayudará a crear riqueza? ¿Cómo podríamos hacerlo más simple? Si deseas iniciar una conversación agrega un comentario a continuación.

Puntuación
Posición en Iberoamérica
1
Juan Esteban Saldarriaga
Vice President at Alianza FinTech Iberoamerica | Co-Founder Rapicredit | ColombiaFinTech.co
24.4
5
2
Edwin Zácipa
Executive Director at Colombia FinTech | Managing Partner MiBank.co | Founding Member FinTech IberoAmérica
20.4
17
3
Diego Molano
Consultor internacional en temas de TIC e innovación
19.4
18
4
David Velez
Founder and CEO at Nubank
17.0
27
5
Martin Schrimpff
Co-Founder of Zinobe | Founder of PayU | Founder Pagosonline.net
15.6
32
6
Ángel Sierra
Director Ejecutivo en Asociación FinTech e InsurTech de Chile | Member of Alianza FinTech Iberoamerica
14.8
39
7
Paula Cardenas
Business Manager at AEFI | Founder Member FinTech IberoAmérica
14.5
42
8
Clementina Giraldo
FinTech & AgTech in Latin America
11.8
60
9
Juan Francisco Schultze-Kraft
Board Member – Vicepresident at Colombia FinTech | PayU Legal
11.4
63
10
Daniel Rojas
CEO & Co-Founder at Rocket.la
10.1
69
11
Alan Colmenares
Digital Transformation Enablement – Latam at Microsoft
7.3
89
12
Laura Gaviria Halaby
Global Head FinTech Acceleration at Citi | Chief Acceleration Officer at TheVentureCity
6.3
101
13
Diego Alejandro Guzman Guevara
CEO and Co Founder at Bankity
6.2
104
14
Andres Ramirez Sierra
CEO at Banlinea LATAM
6.2
105
15
Daniel Navarro
CEO & CoFounder at NIMMÖK
6.1
109
16
Fernando Sucre
CEO at ComparaMejor
5.9
110
17
Andres Villaquiran
Founder & CEO Alkanza
5.3
119
18
Carlos Castañeda Olaya
Open innovation leader at Accenture | Country Manager at Wayra
5.2
123
19
Marisol Camacho
Director of Corporate Relations at Bancóldex | Director of Mindset at iNNpulsa Colombia
4.6
131
20
Felipe Valencia
Partner at Veronorte
3.7
143
Proyecto de Decreto - Reglamentación de la actividad de administración de plataformas electrónicas de financiación colaborativa
November 2017
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